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Dra. Vivian Villate. El centro de educación y desarrollo humano, Cinde, que viene trabajando desde hace 31 años, tiene 3 campos de trabajo: uno es el desarrollo de proyectos sociales; el otro es formación al talento humano, ya que tiene programas desde cursos de formación en investigación, maestrías y un doctorado; y también tiene un campo de incidencia en política pública y redes y allí también, que a nombre del observatorio que se empieza a impulsar se pueda asociar a ciertas alianzas que hay para potenciar mucho más los esfuerzos, que ya de antemano se vienen haciendo también en redes nacionales e internacionales referente a la garantía y cumplimiento de los derechos de los niños y las niñas. Hay algo muy importante como la filosofía de Cinde y es cómo lo teórico y lo práctico cada vez acortan más la brecha, y cómo uno no se puede quedar solamente en la reflexión porque se le vuelve ‘’palabrería’’, pero tampoco uno se puede quedar en las actividades porque se le vuelve ‘’activismo’’, y es como logramos articular la reflexión con la acción y podemos empezar a construir opciones de vida. Queremos presentarles presupuestos que se han venido alimentando de seis años de trabajo con comunidades educativas, con decisiones de políticas públicas, con padres y madres de familia y con comunidades en general.
Frente a la noción de participación empezamos a reconocer cada vez más que los niños y las niñas, principalmente, tienen mucho que decir sobre la educación, es decir que ellos no sólo la reciben, sino que también tienen una noción sobre la educación de calidad, sobre cómo viven y potencian sus derechos, la idea siempre fue a través de éste ejercicio empezar a visibilizarnos justamente desde el reconocimiento de sus necesidades y expectativas; es decir si nosotros estamos hablando de potenciar el ejercicio del derecho, empezamos como primera medida a reconocer al niño como sujeto de derecho, y esto que es central dentro de las acciones educativas. Muchas veces lo que ha acontecido en el panorama educativo, es que quienes formulan, seleccionan qué tipo de conocimiento se discute, y qué tipo de conocimiento es el que se debe enseñar, son los docentes, son los adultos, son los libros de texto, es el Ministerio de Educación, pero muy pocas veces les rogamos a los niños y a las niñas sobre qué es lo que les interesa aprender, sobre qué es lo que están inquietos, y cuáles son sus intereses y necesidades. Muchas de las consideraciones, con las cuales nos hemos encontrado, cruzando el asunto de la participación, la calidad y la educación, es que sobre la calidad de la educación todos tienen participación; los padres, los niños y los docentes tienen una idea sobre lo que sería la calidad de la educación, es decir como se conjugan todas esas representaciones, sobre calidad de la educación y sobre todo si tenemos un marco amplio de discusión, como es el tema de los derechos. Dentro del tema de los derechos un lugar central es asumir al niño como sujeto de derechos, y asumirlo como sujeto de derechos, es escucharlo, pero no sólo eso, sino lo que sigue de allí que es generar los espacios y los escenarios para que su voz sea reconocida, sea potenciada, o sea no sólo hace falta que lo consultemos, sino también espacios para que ellos puedan participar, desarrollar sus apuestas, y sus proyectos. Hay muchas experiencias que han motivado a participar a los niños y los terminamos es frustrando con el ejercicio del la participación , justamente porque pareciera que los embalamos con ciertas cosas, que después no logramos garantizar, porque les frustramos sus espacios de participación, porque la voz del adultos la cultura hegemónica del adulto, empieza a talar, por que está incorporada además en mucha práctica cultural, el adulto, es el que sabe por dónde son las cosas, el adulto tiene la razón, el adulto lo consolidan ciertos años de experiencia ergo el niño a veces con bastante asombro en procesos pedagógicos, hay docentes que nos han dicho, ‘’ No es que ellos piensan, ellos tienen lugar crítico’’, entonces uno no sabe qué pensar de ese tipo de procesos, pero pasa porque no los estamos reconociendo justamente como sujetos. Otro supuesto es que la participación de los niños, hay que cualificarla, es decir uno aprende a participar en tanto tiene información, la reflexiona, logra entender, construir horizontes colectivos, empieza a identificar problemas, los empieza a desarrollar, es decir que también hay que empezar a cualificarnos, y a cualificar a los niños para el ejercicio de la participación y además la participación es un derecho, pero también es motor para otros derechos, si nosotros tenemos comunidades que se aproximen a pensar su realidad, a descubrir las tensiones, a identificar los problemas, a poder construir acciones frente a ellos, estaremos en un territorio donde los niños pueden empezar a involucrar a los demás derechos dentro de un apuesta de garantía, no solamente a los niños sino también los adultos, o sea que la participación es un derecho como tal pero también es un movilizador para la garantía de los otros derechos, por eso es un supuesto importante. Algo importante es ubicar al niño en el centro de las acciones educativas, o sea pensar en el desarrollo del niño, no solo biológico, mental, sino también en términos de sus relaciones sociales y culturales, en términos de sus procesos familiares, y la visibilización en términos de educación. Nosotros empezamos a reconocer básicamente por la experiencia que tuvo Bogotá de empezar con el tema de alimentación en la escuela, de empezar a llevar brigadas de salud a la escuela y empezamos a reconocer que la escuela no sólo tiene por asunto, el tema del conocimiento y de las relaciones sino que cada vez, y debido a la situación social, pareciera que el papel histórico que empieza a tener la escuela es empezar a poder garantizar ciertos derechos, que pasan por el tema de la alimentación, no resolverlos todos pero para el caso de Soacha y de Bogotá, uno sabe que los niños, el alimento básico es el que reciben en el colegio, y uno sabe que cuando llega la temporada de vacaciones, los niños bajan de talla y peso, porque no hay programas que estén por fuera de ese espacio escolar, pasa también con los niños ICBF, y demás, entonces se empieza a entender que el sector educación esta cada vez más llamado a poder lograr garantizar ciertos derechos.
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